Resultat d'imatges de autoestimaLa estima es el valor que le damos a las cosas, por tanto, la autoestima es el valor que nos damos a nosotros mismos. Nos valoramos en base a una serie de creencias, percepciones, evaluaciones, pensamientos y experiencias vividas.  En ocasiones, nuestra percepción de todo eso puede estar distorsionada por no haberse alimentado nuestra mente con actitudes, comentarios y experiencias agradables en la infancia.  Cuando somos pequeños no tenemos filtros y todo lo que nos dicen nos lo creemos y se va almacenando en nuestra mente.

Aprender a tener autoestima es aprender a darnos valor como seres únicos que están viviendo una experiencia única en la vida. No hay nadie más como tú ni lo habrá, con lo cual eres una creación única y exclusiva. Aprender a darnos valor solamente por eso es ya fundamental y aprender a valorar nuestras grandezas es lo que nos va a hacer grandes.

Todos tenemos un lado de luz y un lado oscuro, yin y yang, y lo fundamental es que sepamos valorarlos, a uno, por iluminarnos y al otro por mostrarnos el camino de lo que debemos solucionar y mejorar en nuestra vida.  No hacerlo sería como querer que el día no tuviera noche, querer solo al sol y rechazar la luna, querer solamente el calor y rechazar el frío, etc. Hemos de comprender que en esta vida, todo lo vivimos y lo comprendemos en base a la dualidad de opuestos y que esto es justamente lo que nos hace más completos.  Esa aceptación total de los claroscuros de la vida es la que nos convierte en seres maduros y responsables capaces de vivir una vida digna. 

No querernos a nosotros mismos es lo mismo que rechazar la vida ya que nosotros somos una manifestación de ella, un microcosmos, réplica del macrocosmos, y encerramos en nosotros ese día y esa noche, esa parte clara y esa parte oscura.  Aceptar nuestra oscuridad es aceptar que el día tiene noche y, por tanto, es un signo de madurez emocional, de saber que no somos perfectos y nos queremos y nos aceptamos tal y como somos.  En base a esto nos permitimos ser lo que somos y brillar con esa luz que sabemos que es única. No hacer esto es ir contra las leyes de la naturaleza y de la vida, es dejar de ser prósperos, abundantes y saludables. Es vivir en la miseria, la escasez y la falta, porque cuando te falta autoestima, te falta lo esencial, la alegría de vivir.  Y es la alegría de vivir la que nos da esa sensación de contentamiento interno.  Y es cuando sentimos ese contentamiento interno cuando nos convertimos en un faro de luz y todo lo que deseamos en la vida viene a nosotros.

 

SÍNTOMAS CLAROS DE BAJA AUTOESTIMA

Cuando tienes la autoestima baja, te define una inseguridad permanente que es constante en la mayoría de las áreas de tu vida. No te bastas contigo mismo, necesitas la afirmación reiterada de Resultat d'imatges de falta autoestimaaquellas personas a las que tú, consciente o inconscientemente, das más valor que a ti mismo. Tu opinión no es trascendental, no estás conectado con tu intuición, por lo tanto, tu opinión no tiene un gran valor para ti mismo, justamente por eso, porque estás desconectado de ti mismo.

En esa sensación de autoestima ausente parcialmente, tu visión del mundo se ve alterada.  Percibes la vida y el mundo como si tuvieras unas gafas mal graduadas, por tanto, lo que ves, lo que vives, los que sientes está filtrado por esa graduación deficiente que te hace creer que las cosas son de una manera cuando tal vez no son así.

En estos casos, es fundamental que te des la oportunidad de cuestionarte porque, tal vez, lo que estás pensando no es del todo cierto y tu manera de entender la realidad está distorsionada.

Esto se traducirá en una serie de síntomas con los que puedes sentirte más o menos identificados.

Aquí te los hemos resumido en los siguientes:

  1. Siento  inseguridad en mí mismo
  2. Tengo dificultades para expresar mi opinión y mis gustos por temor a que me rechacen o por pensar que  mis opiniones no tienen el mismo valor que las opiniones de los demás
  3. Tengo dificultades para sentirme merecedor de las cosas buenas de la vida
  4. No me esfuerzo por conseguir lo que quiero ya que de antemano creo que no lo voy a lograr
  5. Me cuesta relacionarme con los demás porque pienso que no voy a hacerlo bien y no voy a gustar.
  6. Tengo la necesidad de buscar la aprobación de los demás con demasiada frecuencia.
  7. Me cuesta imponer mi criterio y me dejo pisotear con facilidad.
  8. A veces siento envidia porque considero a las demás personas superiores  a mí y me gustaría ser como ellos
  9. Me da miedo decir las cosas que siento porque pienso que puede no gustar a los demás.
  10. Con frecuencia suelo atribuir a causas externas mis logros y a causas internas mis fracasos
  11. Me siento insatisfecho con lo que hago ya que creo que podría estar mejor
  12. No me siento feliz
  13. Me cuesta acabar lo que empiezo porque me desmotivo fácilmente.
  14. Me cuesta tomar decisiones por miedo a equivocarme.
  15. Centro mi atención en mis debilidades y casi nunca me paro a pensar en mis fortalezas.
  16. Me siento nervioso o tenso la mayor parte del día.
  17. Me resulta muy difícil tomar la iniciativa.
  18. Me siento evaluado casi constantemente en situaciones sociales.
  19. Tengo una constante sensación de culpabilidad.
  20. Me siento poco atractivo.
  21. Envidio la vida de los otros.
  22. Siento que no tengo nada que aportar.

Cuando alguno de estos pensamientos o sentimientos te invade, no te hace brillar, sino todo lo contrario, elimina de ti tu radiancia que es  tu capacidad de proyección para conseguir lo que deseas.  Apaga también tu fuerza vital, desgastando tu cuerpo físico, creándole desórdenes en él que te harán sentir un cansancio generalizado, cierta apatía y como si todo a ti te costara un sobreesfuerzo. Sientes cierta impotencia a la hora de hacer, porque te comparas con los demás y no contigo mismo y con tu punto de partida inicial.  En esa subjetividad te pierdes y, en consecuencia, inicias cosas que se quedan a medias porque pierdes fuelle, porque no crees lo suficientemente en tu potencial y en ti mismo, y eres incapaz de visualizarte con la meta conseguida.

En esta situación tienes varias opciones, puedes continuar así, sintiéndote víctima de circunstancias y una persona incapaz de estar a la altura ni de sus propias pretensiones. Vagar en este estado y dejar que se te pase el tiempo y la vida.

Pero también puedes hacer un ejercicio de humildad y cuestionarte a ti mismo porque existe la posibilidad de que con tus pensamientos no estés en lo cierto, de que estés mal programado mentalmente, y tu mente esté invadida de creencias poco o nada potenciadoras para ti.

Si ese es tu caso, si consideras que muchas de las afirmaciones que hemos expuesto arriba van contigo y te resuenan, permanece tranquilo. No te preocupes por nada, porque tu cerebro es plástico y las creencias que hay ahora se pueden substituir por otras y en Siempre es hoy, te vamos a ofrecer multitud de técnicas y herramientas para potenciar tu autoestima y que te sientas poderoso y con el valor que mereces.